Indiferencia Mundial

Cada día recorro el mismo camino, cada piedra, cada árbol, en el mismo sitio, la línea del tren separa el cemento de la tierra, cada tres horas se escucha el tintineo de la maquina, cada  segundo  un animal abandonado, veo a diario el maltrato, veo la indiferencia hacia ellos, todos acurrucados en la plaza, la lluvia, el sol, el frió, el hambre que los enloquece, haciendo de las madrugadas un karma, sus aullidos y ladridos son ensordecedores, es como  si quisieran desahogar sus quejas, o sus necesidades, cada día se reproducen, cada día son abandonados, de cada hembra nacen seis cachorros aproximadamente, tres de ellos no sobreviven, aun teniendo “dueños” la sobre-población de animales domésticos es demasiada, y esto se refleja en la irresponsabilidad de cada uno de nosotros, entonces, si no empezamos por mirar al rededor nuestro, dejar de pensar que solo existimos nosotros, dejar de creer que somos  invencibles o inmortales, no seas parte de la indiferencia, una caricia, un poco de comida, agua o una caja de cartón no te ara peor persona, la conciencia pesa, por mi parte me es complicado, en mi cuadra hay por lo menos cinco a seis perros, todos comen, todos pelean por el trozo  de pan que te sobró, y lo más triste es que de seis, cuatro tienen dueños.

Yo vivo en Peñaflor, en donde esta comuna se presta para el abandono masivo de mascotas, Cada año se abandonan millones de animales de compañía en el mundo entero, y España tiene el triste honor de encabezar la relación de países con el mayor número de abandonos de la Comunidad Europea, con una cifra que se estima en torno a los 200.000. Y decenas de miles de ellos mueren atropellados en nuestras calles y carreteras, o sacrificados por entes gubernamentales incluso en ocasiones sufriendo una prolongada agonía. Las decenas de miles de animales abandonados que aguardan una familia en nuestro país necesitan más comida, más productos veterinarios, mejores techos y más abrigo; necesitan comederos, bebederos y correas, y más voluntarios que les den un poco de cariño… Siempre más y mejor que lo que pueden ofrecerles con mucho esfuerzo, sacrificio y voluntad el casi medio millar de casas y centros de acogida, refugios y albergues que luchan a brazo partido por ellos no dan abasto.

 

Las empresas del sector también tienen una responsabilidad en esta materia, una responsabilidad social que –salvo honrosas excepciones- tienen que comenzar a enfrentar desde ahora mismo y con generosidad, sumándose a los individuos, a la Administración y a las organizaciones de salvaguarda y protección animal para que entre todos podamos girar la llave de las puertas que permitirán que todo animal abandonado tenga un hogar.

Entonces, espero que después de contarte mi apreciación del tema, tema que nos compete a todos, como  entes y seres racionales  quepa en ti una luz de esperanza, para aquellos que “viven “fuera de tu casa o en la plaza más cercana, dedícales un tiempo, y que ese tiempo en lo posible se lo dediques dentro de tu hogar, el será un amigo fiel.

Liberación Animal

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